Poor is cool
En otras palabras, cuando ser pobre es solo una estética.
El contenido aspiracional inundó las redes sociales. Entras a Instagram y ves a chicas hermosas viviendo en casas que parecen de revista, con mascotas que parecen de juguete, que siguen rutinas productivas y viajes a los lugares más bonitos que te puedas imaginar. Pero, ¿qué pasa si esos viajes no son exactamente bonitos? ¿Qué pasa si solo son una forma de hacer sentir mejor al que viaja?
Idealizar las clases sociales ajenas a nosotros es algo que ha sucedido por muchos años; actualmente se ve reflejado en el contenido que vemos en redes sociales, donde vemos y aspiramos toda aquella riqueza y perfección, pero, ¿a qué pueden aspirar aquellos que parecen tenerlo todo? Mi respuesta a esto es, realidad. Aspiran a tener una vida real, una vida común como la de todos los demás, sin los privilegios o la presión de tenerlo todo, pero con la seguridad de que pueden volver cuando quieran a ello.
Es ahí donde entra un término llamado “class tourism”, o también conocido como slum tourism o poverty tourism o incluso como reality tourism. Este se refiere a esa versión del turismo donde las personas de la élite o de clases sociales altas buscan experiencias más… comunes. Y con comunes me refiero a la vida de la clase social trabajadora. Este término se popularizó en Europa, más específicamente en el Reino Unido alrededor de los años 90, donde las personas de clases altas se “hartaron” de viajar a resorts y hoteles de lujo, interesándose más por experiencias de conexión y realidad, aunque su origen se remonta a el siglo XIX y se resignificó con la cultura inglesa de la década de los 90s, la cual me lleva a…
Common People y la tesis del Britpop
En su contraparte, existió un movimiento cultural y músical que expone artísticamente temas como la desigualdad de clases sociales del Reino Unido de los 90s; me refiero al Britpop. Este movimiento surge como una antítesis del Grunge americano y toma como esencia central la cultura británica, la vida cotidiana y las relaciones personales de la época, volviéndose no solo en una estética reconocible sino también en un fenómeno cultural que dio un espacio a temas de los que no se hablaban con tanta frecuencia en la época.
Una de mis canciones favoritas—y la que inspiró todo este ensayo— es Common People de Pulp. Con un sonido positivo, divertido y bailable, el vocalista Jarvis Cocker cuenta una pequeña historia que él mismo vivió. Va más o menos así: Jarvis conoce a una chica que estudia escultura en Saint Martin’s college, ella viene de Grecia, su papá tiene mucho dinero pero, ella está hambrienta por conocimiento. Dice “quiero vivir como la gente común”, y eso le bastó a Jarvis para darse cuenta del privilegio de la chica, y del fenómeno cultural del turismo de clase en Inglaterra.
A lo largo de la canción, Jarvis menciona estos momentos de la vida cotidiana de una persona en Reino Unido, que solo está intentando sobrevivir el día a día. Haciendo hincapié en que una persona con seguridad económica jamás podría experimentar lo que es una “vida común”.
“Laugh along with the common people, laugh along even though they’re laughing at you, and the stupid things that you do because you think that poor is cool”.
Jarvis tenía un mensaje muy importante que compartir: la vida de la clase trabajadora era vista como un juego, un performance o una búsqueda de conexión con la humanidad de parte de los ricos. Porque sí, es divertido jugar a que no fuiste a la universidad, a que tienes una vida común y corriente, sin lujos, sabiendo que el dinero de tu familia te respalda. Es divertido viajar a lugares marginalizados, pobres y en desventaja social sabiendo que vas a regresar a la comodidad de tu hogar.
El britpop, más allá de ser un género musical que reinventó la música inglesa y cambió la forma del mundo de ver la vida de dicho país, generó conversación alrededor de estos temas, y dejó una huella que acompañó la cultura.
Tanto así que en la película Saltburn (dir. Emerald Fennell, 2023), el personaje interpretado por Rosamund Pike, Elspeth Catton, hace mención al rumor ficticio de que Jarvis escribió la canción para ella.
La paradoja de Saltburn
Otra de mis inspiraciones para este ensayo es la película Saltburn y la referencia a la canción Common People.
La película cuenta la historia de Oliver Quick, un jóven en la universidad de Oxford que solo quiere encajar. Después de una curiosa amistad con Felix Catton, un joven carismático, divertido, magnético y millonario, Oliver pasa un verano en la mansión de los Catton, llamada Saltburn.
Oliver se ve envuelto en la naturaleza frívola y enigmática de los aristócratas, y conforme avanza la película vemos tanto la riqueza como la pobreza emocional de los Catton, así como el sentimiento de envidia y deseo de pertenecer de Oliver.
Mediante diferentes escenas divertidas, incómodas, coloridas, exuberantes y visualmente hermosas vemos dos tipos de vidas completamente diferentes que se colisionan en una mezcla de cultura pop dosmilera y crítica social.
The question I wanted to pose was: How do you get what you want out of something that will never want you back?
Emerald Fennell on Saltburn: The more pathetic the character is, the closer they are to me. By Chris Cotonou (Nov, 2023)
Así como Oliver es rechazado por la sociedad high bow que rodea a los Catton, aquellos de clase social trabajadora no aceptan con tanta facilidad a los ricos.
“Like a dog lying in a corner, they will bite and never warn you, they’ll tear your insides out”
Pero, ¿por qué Oliver quiere vivir la vida como los Catton? ¿Por qué la chica que conoció Jarvis quería la vida de la “gente común”? Aunque la respuesta tiene muchas vertientes, en lo que me quiero enfocar es en la romantización por parte de ambos lados.
Oliver mira con deseo aquello que no tiene, quiere la libertad con la que viven los Catton, la despreocupación del futuro, de sus estudios o de la vida real incluso. Más que anhelar, Oliver siente que teniendo eso, su vida estará completa, que por fin se realizará, sin ver que, en realidad, los Catton viven bajo las apariencias, bajo la soberbia y el privilegio de un estilo de vida que cuesta mantener, y no hablo solo de lo económico, sino también de lo emocional.
Regresando a Common People, la protagonista busca una experiencia que la conecte con la realidad, con la gente común, sin darse cuenta que, si viven de los pequeños momentos de conexión, espontáneos y sin tanta preparación es porque es lo único que los motiva a continuar. La chica quiere una vida “sencilla” porque cree que eso le dará lo que necesita, curara su soledad y dejará de vivir bajo las expectativas inalcanzables en las que viven los ricos, claramente sabiendo que una simple llamada a su papá la regresará a su vida cotidiana sin preocupaciones “comunes”.
Esa es la paradoja, o el eco que se genera entre Common People y Saltburn. Es quizá la misma problemática vista desde puntos de vista diferentes. La canción se enfoca en hacer ver como los más privilegiados ansían una vida con menos exuberancia, mientras que aquellos con menos posibilidades crecen deseando lo que parece ser la solución a todos sus problemas: la riqueza.
Más allá de canciones y películas
Si bien, yo no soy una estudiante de Oxford o de Saint Martin’s, he visto este fenómeno reflejado de otra manera, y estoy segura que tu también. Me refiero a las redes sociales, un lugar donde encuentras ambos lados polarizados completamente. Mientras que existen personas intentando demostrar cierto estatus y estilo de vida en sus redes sociales, también hay personas que explotan a los más necesitados por un like o un repost.
Aunque quizá la ficción de Saltburn o la letra de Common People están algo lejos de mi, he presenciado este mismo fenómeno en mi contexto y realidad. Claramente las redes sociales son un nicho donde esto está muy presente, pero he notado el amplio crecimiento de un tipo de turismo que me recuerda mucho a lo que hablan en la cultura inglesa.
Quizá para un extranjero sea toda una aventura tomar el metro de la ciudad, o visitar las zonas marginadas de esta solo para tomar una foto que genere un poco de shock, para después volver a la comodidad de la habitación de hotel. Lo cierto es que, ver las clases sociales como una estética o un “ideal” puede alejarnos de la realidad, donde no todo es bonito, donde el dinero no alcanza, donde hay mucha más violencia y el discurso de injusticia que viven las comunidades en desventaja queda en el fondo, o simplemente no queda.
El class tourism puede traer consigo beneficios, educar y concientizar sobre realidades que parecen lejanas, pero es muy fácil hacerlo desde un lugar de poca empatía y sin muchas ganas de aprender, solo posar y hacerlo “estético”.
Eso me devuelve a la cuestión inicial. Poor is cool. ¿Realmente ser pobre es cool o solo estamos romantizando las partes aceptables de la pobreza? ¿Acaso solo quiero vivir la pobreza porque me da más profundidad, por conciencia real o por querer salir de mi zona de confort?
Gracias por leer(me)!
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